
Josep Altisent Barquets y su hijo mayor, Antoni Altisent Perelló, decidieron aplicar la tradición y el saber hacer del horno familiar de Tàrrega a la molienda de cereal. Así, en un pequeño edificio de Tremp y equipados con molinos de piedra, iniciaron la actividad harinera y sentaron las bases de lo que hoy es Farines Altisent.

Con el crecimiento de la producción, se inició la construcción de una nueva harinera bajo el nombre de la patrona local, la Mare de Déu de Valldeflors. En 1935 se inauguró el edificio actual, una planta de mayores dimensiones y equipada con modernos molinos de cilindros que permitió suministrar harina a buena parte de las comarcas vecinas.

Con el objetivo de mejorar la calidad del almacenamiento, se inicia la construcción de un silo de trigo adyacente. Esta instalación permite una gestión más eficiente del grano y facilita la mezcla de diferentes tipos de trigo, una tarea fundamental para la elaboración de nuestras harinas de alta calidad.

A lo largo de las décadas nos hemos adaptado a las nuevas demandas, ampliando nuestra infraestructura con la construcción de silos de gran capacidad ubicados junto a los campos de cereal. Este crecimiento, junto con la renovación de la maquinaria, permite optimizar la gestión de la materia prima y asegurar su estabilidad durante todo el año.

Para mejorar la eficiencia y el control de calidad, se llevó a cabo la renovación integral de la maquinaria de la sección de limpia, encargada de la limpieza y acondicionamiento del grano antes de la molienda. Esta actualización permitió optimizar el proceso e incorporar la automatización de diversas tareas.

Carles Altisent y Xavi Altisent mantienen vivo el compromiso de la tradición, representando la cuarta generación de la familia al frente del negocio.

Josep Altisent Barquets y su hijo mayor, Antoni Altisent Perelló, decidieron aplicar la tradición y el saber hacer del horno familiar de Tàrrega a la molienda de cereal. Así, en un pequeño edificio de Tremp y equipados con molinos de piedra, iniciaron la actividad harinera y sentaron las bases de lo que hoy es Farines Altisent.

Con el crecimiento de la producción, se inició la construcción de una nueva harinera bajo el nombre de la patrona local, la Mare de Déu de Valldeflors. En 1935 se inauguró el edificio actual, una planta de mayores dimensiones y equipada con modernos molinos de cilindros que permitió suministrar harina a buena parte de las comarcas vecinas.

Con el objetivo de mejorar la calidad del almacenamiento, se inicia la construcción de un silo de trigo adyacente. Esta instalación permite una gestión más eficiente del grano y facilita la mezcla de diferentes tipos de trigo, una tarea fundamental para la elaboración de nuestras harinas de alta calidad.

A lo largo de las décadas nos hemos adaptado a las nuevas demandas, ampliando nuestra infraestructura con la construcción de silos de gran capacidad ubicados junto a los campos de cereal. Este crecimiento, junto con la renovación de la maquinaria, permite optimizar la gestión de la materia prima y asegurar su estabilidad durante todo el año.

Para mejorar la eficiencia y el control de calidad, se llevó a cabo la renovación integral de la maquinaria de la sección de limpia, encargada de la limpieza y acondicionamiento del grano antes de la molienda. Esta actualización permitió optimizar el proceso e incorporar la automatización de diversas tareas.

Carles Altisent y Xavi Altisent mantienen vivo el compromiso de la tradición, representando la cuarta generación de la familia al frente del negocio.